El Evo II es una bestia alemana que dejó huella en el mundo del automovilismo. Y es que hay autos que marcan época, que te cortan la respiración. El Mercedes-Benz 190E 2.5-16 Evolution II, conocido simplemente como EVO II, es uno de esos carrazos. Nació en los años noventa con un solo propósito: ganar en el DTM (Deutsche Tourenwagen Meisterschaft, el campeonato alemán de turismos). Pero lo que logró va más allá de las pistas. Hoy es una leyenda, un ícono de diseño, ingeniería y carácter alemán en su máxima expresión.


¿Por qué es tan especial este auto?
Porque no era solo un sedán. Era un lobo con traje de ejecutivo. Mercedes tomó su compacto 190E, lo llenó de esteroides tecnológicos y lo convirtió en una máquina de carreras homologada para la calle. Tenía que construir 500 unidades para que pudiera competir oficialmente en DTM, y eso fue exactamente lo que hizo.
La versión Evolution II es la culminación de este proyecto: un auto afinado hasta el último tornillo para ser rápido, preciso y hermoso.
Este increíble réplica del 190 legendario fue armado por Bernardo Sevilla entusiasta restaurador y constructor (¿se acuerdan del fiat 131 Abarth? vayan a verlo)



Estética sin filtros
Si ves un EVO II y no te impacta, probablemente no tengas alma. Su alerón gigante ajustable, el bodykit ensanchado, las llantas de 17”, los aros DTM y el perfil bajo hacen que parezca un auto sacado de un videojuego… pero es real y rueda en Ecuador.
El diseño aerodinámico no era solo para lucir bien: fue afinado en túnel de viento para reducir el drag y mejorar la carga aerodinámica a altas velocidades. Todo tenía una función.
Este bodykit fue importado al Ecuador y colocado a la perfección en este 190e único en nuestro país.

El auto está equipado con esos monumentales aros DTM ingleses, con coilovers, llantas Michelin Pilot, Mecánicamente perfecto, escapes de acero. Además, el color de la pintura se copió la formula exactamente igual al EVO II original.

Al interior el auto está impecable stock, pero con pequeñas modificaciones que destacan: los instrumentos al estilo del Cosworth, y el volante AMG original, que le da un toque de deportividad, exclusividad y elegancia adicional.




¿Por qué una réplica sigue siendo tan emocionante?
Porque incluso como réplica, tener un 190 EVO II es tener una pieza de historia viva. Apenas se fabricaron 500 autos originales.
Conocer este auto ha sido vivir de cerca la época dorada del automovilismo alemán, revivir la guerra entre marcas de los 80s y 90s en su estado más puro y visceral. Y claro, es manejar un auto que grita personalidad por cada línea de su carrocería.
Por eso, una réplica bien hecha no solo es una forma de disfrutar esa leyenda, sino de rendirle homenaje con estilo.























































